domingo, 8 de noviembre de 2015
Dinero
El dinero es un tema que últimamente me fascina. Hasta hace unos pocos años para mí, el dinero tenía una solidez incuestionable. Mi padre me explicó de pequeño que los países tenían unas reservas de oro y que podían acuñar tantas monedas como les permitiesen esas reservas. De niño creía yo que el dinero está en el banco, en cajas fuertes, o en el bolsillo de la gente, que lo usa para comprar cosas y así el dinero circula. Una parte se ahorra y con esos ahorros, el banco presta dinero que se le devuelve con interés. De esa manera, el ciclo del dinero era tan estable como el ciclo, transportada por los ríos al mar, donde se evapora para formar nubes que descargarán lluvia comenzando de nuevo el proceso...
De repente sucedió la crisis del 2008.
Un simpático economista de cabellos canosos se hizo famoso explicando cómo cuando ingresas el dinero de tu nómina en el banco, no se queda ahí sino que viaja inmediatamente a un banco de otro país donde se presta a un individuo insolvente, cuyo préstamo se mezclará con otros individuos más o menos solventes para formar paquetitos que se venderán a inversores....hasta que todo finalmente estalló y hubo que rescatar la banca con un porrón de millones y vino la crisis y los deshaucios y el banco malo y los despidos y se cambió la Sacrosanta Constitución con prisas y la mayoría de los españoles de vacaciones porque si no, no nos prestaban más dinero.
Desde entonces empecé a hacerme preguntas sobre el dinero.
Si se trata de la economía doméstica, la cosa funciona más o menos como me explicaba mi padre, salvo que ya no hay una relación entre las reservas de oro y la cantidad de dinero que se imprime. Si voy al banco, saco 50€ y compro con ellos productos en el supermercado, hay una relación, una equivalencia entre los euros que entrego y las mercancías que recibo. Cuando la economía trata con cifras muy, muy grandes la cosa cambia. Para empezar, si en lugar de 50€ quiero sacar 500.000€ para comprar TODO el supermercado, en el banco me dirán que no puedo sacar esa cantidad en billetes de una sola vez, y además las leyes no me permiten hacer una compra de más de una cierta cantidad en metálico. Igualmente si todos los clientes del banco decidieran retirar un 10% (tal vez incluso menos) de sus ahorros de forma coordinada...rápidamente el gobierno tomaría medidas y tendríamos un "corralito".
Uhm...lo del dinero ya no parece tan sólido como cuando yo era niño.
Es más, continuemos inflando las hipótesis. Vamos a suponer que en una mano tenemos todo el dinero del mundo y en la otra tenemos todos los bienes materiales. Supongamos que siendo infinitamente ricos decidimos comprar TODO el planeta, con sus recursos energéticos, sus materias primas, sus casas, sus campos con cultivos y animales, sus fábricas...todo. Me pregunto si después de eso me sobraría aún dinero del que tengo en la primera mano o si no me bastaría para comprarlo todo. Recuerdo que una noticia de 2006 decía que si continuamos el ritmo de crecimiento, para 2050 necesitaríamos 2 planetas como la tierra. La relación tan directa, sólida y estable entre el dinero y las mercancías empieza a tambalearse.
Y es que además, esa relación es algo convencional, consensuado pero que la globalización se ha encargado de romper en pedazos porque el precio depende en parte del salario necesario para el procesamiento de las mercancías. Si éstas son fabricadas en un país donde el salario es mucho menor, el país que compra pierde empleo.
Al mismo tiempo los empresarios, beneficiados de esos sueldos bajos, cada vez son más ricos. ¿Y qué hacen con todo ese dinero? Pues lo depositan en un banco. ¿Y qué hace el banco con ese dinero? Pues lo invierte en "ladrillo" y así es como existen miles de viviendas invendibles en pueblos fantasma que esperan ser demolidas en algún momento.
Al final de este proceso, todos acaban perdiendo.
El tema del salario se va a complicar en el futuro porque están entrando en escena (a velocidad de vértigo) la inteligencia artificial y la robótica gracias a las que se aumenta el ritmo de producción y se reducen los gastos. El trabajador humano es a su vez consumidor pero las máquinas lo único que consumen es la energía necesaria para funcionar. No tienen "deseos" que sirvan de tirón para el comercio.
Tenemos una capacidad de producción inmensa pero los recursos son limitados y las personas van quedando al margen. Hacerse preguntas acerca del dinero equivale a hacerse preguntas acerca del sistema de funcionamiento de nuestra sociedad. ¿Hacia dónde vamos? Al tiempo que crece el consumo de teléfonos móviles se deforesta la selva amazónica, sustituimos personas por robots y a medida que los recursos menguan, aumenta sin límite la cantidad de dinero y las deudas de los países ricos.
Pienso que es necesaria una re-orientación de nuestro modelo de sociedad, tanto en las líneas generales como en el ámbito particular de cada individuo porque en el camino que llevamos no podemos seguir mucho tiempo más.
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