lunes, 17 de diciembre de 2018

Medios de pago

Hace un año y medio que escribí la anterior entrada de este blog. Trataba sobre el bitcoin, y me surgían dudas sobre el entusiasmo que se generaba en ese momento. El bitcoin inició una subida brutal... seguida de una bajada brutal. Una burbuja en toda regla.
Curiosamente ahora tengo más confianza que antes en las criptomonedas. El atravesar una burbuja es como pasar el sarampión, luego te quedas inmunizado.
Parece que la gente se empieza a tomar en serio lo de las criptomonedas, a juzgar por las regulaciones de Hacienda. Si quieres minar criptomonedas tienes que convertirte en autónomo y pagar seguridad social, impuestos... si compras y vendes criptomonedas has de declarar incrementos (o decrecimientos) de patrimonio. O sea, que lo del bitcoin ya ha pasado la fase de "experimento" y ahora está empezando a competir con las otras monedas del mundo "real", con las mismas regulaciones de estas. Para más detalles, en el siguiente enlace lo explican muy bien.

https://www.bolsamania.com/declaracion-impuestos-renta/como-tributan-los-bitcoins-en-la-renta/

 El tema del bitcoin me incita a pensar sobre los medios de pago. No voy a minar bitcoins por lo que si quisiera tener un bitcoin debería comprarlo. O sea...obtener un medio de pago (bitcoin) por medio de otro medio de pago (comprarlo con euros). Parece una tontería, pero sin embargo es algo que hacemos de forma habitual con otros medios de pago.
Una cuenta bancaria es un instrumento para obtener los servicios de un banco entre los cuales están los medios de pago como transferencias, tarjetas de crédito, débito o prepago y los cheques. Normalmente no somos conscientes de que estamos comprando medios de pago porque nos los cobran en forma de comisiones o porque tenemos nuestro dinero en el banco (en cierto modo podríamos pensar que por tener nuestro dinero en el banco estamos "prestando" dinero al banco, el cual apenas nos da interés).
¿Por qué utilizamos tarjetas bancarias cuando sería más barato pagar en efectivo? Es una cuestión de comodidad y de rapidez en los pagos. Además en algunos sitios es obligatorio pagar con tarjeta de crédito (no de débito) como en el caso de los coches de alquiler. También lo hacemos por seguridad, como las tarjetas prepago, desde las cuales no se puede acceder a nuestra cuenta corriente ni cargar dinero a crédito.
O sea, que la idea de pagar por un medio de pago ya no parece tan absurda. Si hay que pagar por un bitcoin la clave está en plantearse cuál es el motivo para hacerlo, en lugar de utilizar medios de pago más tradicionales (que tampoco son gratuitos).
De momento pienso que un motivo podrían ser las transferencias, que serían más rápidas (sobre todo las internacionales). Otro motivo podría ser un elemento lúdico. A la gente le gusta jugar y experimentar con todo; con el dinero también. Del mismo modo que tiran el dinero en juegos de azar (donde siempre pierden) pueden tener un juguete en el móvil, una billetera virtual con unos cuantos bitcoins que moverán un poco por el gusto de manejar algo nuevo (esto vale también para las "novedades" en otros medios de pago: el móvil, las pulseras, tarjetas de diseños especiales (contactless) o con nombres altisonantes (oro, gold, premium...).
Las monedas están basadas en una cuestión de confianza. El bitcoin podría convertirse en un refugio en países que alberguen dudas sobre su moneda nacional, en previsión de un corralito.
El bitcoin (o cualquier otra moneda virtual) irá cobrando fuerza a medida que se imponga la globalización y sobre todo, a medida que se pueda no solo pagar en bitcoins sino también cobrar en bitcoins. El salto definitivo consiste en el momento en el que no sea necesario hacer una transacción extra, de bitcoins a euros y viceversa porque el bitcoin sea una moneda auténtica, efectiva y no una especie de juguete.