domingo, 8 de noviembre de 2015
Dinero
El dinero es un tema que últimamente me fascina. Hasta hace unos pocos años para mí, el dinero tenía una solidez incuestionable. Mi padre me explicó de pequeño que los países tenían unas reservas de oro y que podían acuñar tantas monedas como les permitiesen esas reservas. De niño creía yo que el dinero está en el banco, en cajas fuertes, o en el bolsillo de la gente, que lo usa para comprar cosas y así el dinero circula. Una parte se ahorra y con esos ahorros, el banco presta dinero que se le devuelve con interés. De esa manera, el ciclo del dinero era tan estable como el ciclo, transportada por los ríos al mar, donde se evapora para formar nubes que descargarán lluvia comenzando de nuevo el proceso...
De repente sucedió la crisis del 2008.
Un simpático economista de cabellos canosos se hizo famoso explicando cómo cuando ingresas el dinero de tu nómina en el banco, no se queda ahí sino que viaja inmediatamente a un banco de otro país donde se presta a un individuo insolvente, cuyo préstamo se mezclará con otros individuos más o menos solventes para formar paquetitos que se venderán a inversores....hasta que todo finalmente estalló y hubo que rescatar la banca con un porrón de millones y vino la crisis y los deshaucios y el banco malo y los despidos y se cambió la Sacrosanta Constitución con prisas y la mayoría de los españoles de vacaciones porque si no, no nos prestaban más dinero.
Desde entonces empecé a hacerme preguntas sobre el dinero.
Si se trata de la economía doméstica, la cosa funciona más o menos como me explicaba mi padre, salvo que ya no hay una relación entre las reservas de oro y la cantidad de dinero que se imprime. Si voy al banco, saco 50€ y compro con ellos productos en el supermercado, hay una relación, una equivalencia entre los euros que entrego y las mercancías que recibo. Cuando la economía trata con cifras muy, muy grandes la cosa cambia. Para empezar, si en lugar de 50€ quiero sacar 500.000€ para comprar TODO el supermercado, en el banco me dirán que no puedo sacar esa cantidad en billetes de una sola vez, y además las leyes no me permiten hacer una compra de más de una cierta cantidad en metálico. Igualmente si todos los clientes del banco decidieran retirar un 10% (tal vez incluso menos) de sus ahorros de forma coordinada...rápidamente el gobierno tomaría medidas y tendríamos un "corralito".
Uhm...lo del dinero ya no parece tan sólido como cuando yo era niño.
Es más, continuemos inflando las hipótesis. Vamos a suponer que en una mano tenemos todo el dinero del mundo y en la otra tenemos todos los bienes materiales. Supongamos que siendo infinitamente ricos decidimos comprar TODO el planeta, con sus recursos energéticos, sus materias primas, sus casas, sus campos con cultivos y animales, sus fábricas...todo. Me pregunto si después de eso me sobraría aún dinero del que tengo en la primera mano o si no me bastaría para comprarlo todo. Recuerdo que una noticia de 2006 decía que si continuamos el ritmo de crecimiento, para 2050 necesitaríamos 2 planetas como la tierra. La relación tan directa, sólida y estable entre el dinero y las mercancías empieza a tambalearse.
Y es que además, esa relación es algo convencional, consensuado pero que la globalización se ha encargado de romper en pedazos porque el precio depende en parte del salario necesario para el procesamiento de las mercancías. Si éstas son fabricadas en un país donde el salario es mucho menor, el país que compra pierde empleo.
Al mismo tiempo los empresarios, beneficiados de esos sueldos bajos, cada vez son más ricos. ¿Y qué hacen con todo ese dinero? Pues lo depositan en un banco. ¿Y qué hace el banco con ese dinero? Pues lo invierte en "ladrillo" y así es como existen miles de viviendas invendibles en pueblos fantasma que esperan ser demolidas en algún momento.
Al final de este proceso, todos acaban perdiendo.
El tema del salario se va a complicar en el futuro porque están entrando en escena (a velocidad de vértigo) la inteligencia artificial y la robótica gracias a las que se aumenta el ritmo de producción y se reducen los gastos. El trabajador humano es a su vez consumidor pero las máquinas lo único que consumen es la energía necesaria para funcionar. No tienen "deseos" que sirvan de tirón para el comercio.
Tenemos una capacidad de producción inmensa pero los recursos son limitados y las personas van quedando al margen. Hacerse preguntas acerca del dinero equivale a hacerse preguntas acerca del sistema de funcionamiento de nuestra sociedad. ¿Hacia dónde vamos? Al tiempo que crece el consumo de teléfonos móviles se deforesta la selva amazónica, sustituimos personas por robots y a medida que los recursos menguan, aumenta sin límite la cantidad de dinero y las deudas de los países ricos.
Pienso que es necesaria una re-orientación de nuestro modelo de sociedad, tanto en las líneas generales como en el ámbito particular de cada individuo porque en el camino que llevamos no podemos seguir mucho tiempo más.
domingo, 18 de octubre de 2015
Soledad, amor y robots (2)
Pienso que la relación con los robots será algo bastante natural. Desde que yo era niño existen muñecas que hablan, lloran, caminan y hasta hacen pis. Y las niñas suplen con su imaginación la distancia entre uno de esos juguetes y lo que sería un bebé real. Ciertamente, no es un humano, es un juguete, pero mientras dura el juego la función es la misma. Pienso que algo parecido sucederá con los robots.
Es curioso como podemos atribuir a objetos inanimados ciertas cualidades que solo corresponderían a seres vivientes. Así sucede en religiones ancestrales que practican el animismo, doctrina que atribuye un alma a cualquier elemento natural incluso a una montaña o un río. También en religiones más cercanas como el Catolicismo existe la veneración de imágenes que no son sino esculturas o pinturas a las que se les reza, se les habla, se les ofrecen velas o flores, y aunque en teoría la imagen solo representa a una persona santa, lo cierto es que se trata a esas imágenes como algo real. Incluso se les atribuyen leyendas como dilatación de las pupilas (Virgen de Guadalupe) movimientos de la cabeza (Santo Cristo del Nogal) e incluso sangrado de heridas (Santo Cristo de Limpias). Los devotos de esas imágenes les rezan y les hablan como si estuvieran realmente vivas, por mucho que cuando sucede algún accidente y se rompen, queda en evidencia que son puramente yeso o madera.
Todo esto muestra la enorme capacidad de autoengaño que tenemos los seres humanos. Cuando finalmente lleguen los robots a nuestras vidas los trataremos como a humanos en la medida de lo que sea necesario para nuestra supervivencia o para una mejor calidad de vida. Claro que, tratándose de robots, los fabricantes no se limitarán a imitar a un ser humano, sino que aprovecharán a incluir características que superan las de los humanos corrientes (capacidad de cálculo, memoria de almacenamiento, mayor fuerza, grabación de imagen y sonido), como si de una navaja suiza se tratara les incluirán montones de herramientas que harán de ellos una especie de humanos mejorados.
En cierto modo eso me recuerda lo que ha sucedido con el libro electrónico, que tiene sus ventajas: puedes buscar una palabra en un texto de 1.000 páginas y te la encontrará en un segundo. Puedes añadir marcadores, aumentar o disminuir el tamaño de la letra, tener cientos de libros en un solo dispositivo que te cabe en un bolso... Y sin embargo, desde que me compré uno de esos lectores electrónicos aprecio muchísimo más los libros que tengo en papel, aunque pesen, aunque ocupen espacio, aunque sean más caros. ¿Me pasará lo mismo con las personas cuando tenga un robot? Supongo que sí.
martes, 6 de octubre de 2015
soledad, amor y robots (1)
Dicen que en un par de decenas de años los robots estarán absolutamente integrados en nuestras vidas y que incluso nos enamoraremos y mantendremos relaciones sexuales con ellos. Es una idea un tanto extraña pero pienso que bastante posible viendo algunas cosas que sucenden.
Hoy por hoy, un robot es algo caro, complejo y todavía lejano del alcance del gran público. Sin embargo hay una proliferación de aplicaciones para móvil en forma de chats, asistentes, novias virtuales... todos los que he visto de momento son bastante toscos pero lo que me llama la atención no es su grado de desarrollo sino que existe un marcado interés por este tipo de programas (si no, no habría demanda) y no dudo que en un futuro llegarán a un nivel aceptable para "engañar" lo suficiente al usuario como para suplir una necesidad de compañía.
Del mismo modo muchos hombres se dejan engañar por un creciente mercado de muñecas sexuales, reproducciones en latex a tamaño natural que si bien no hablan ni se mueven (todavía), ocupan el rol físico de una pareja.
Sospecho que la vida de pareja no acaba de encajar muy bien con una sociedad donde todo se compra y se vende. El amor es un término complejo en el que se satisfacen una serie de necesidades diversas: sexo, compañía, diversión, conversación, cooperación económica, reproducción... en un mundo mercantilista donde lo importante es la satisfacción del consumidor pienso que habrá gente que se sienta tentada de sustituir las relaciones humanas por sucedáneos informáticos y robóticos que se adapten sin rechistar a los deseos y necesidades humanas (¡de ambos sexos!).
Las relaciones virtuales basadas en software pueden ser sin coste o bien con un coste limitado, siempre controlado por el "usuario". Pronto las aplicaciones irán añadiendo inteligencia artificial de modo que aprenderán sobre los gustos, costumbres y necesidades de sus usuarios y convivir con ellas será muy cómodo. Una muñeca siempre está disponible para el sexo, y al mismo tiempo, siempre se le puede dejar de lado si no interesa. Un día de estos las muñecas incorporarán ese software, algo de movimiento y tendremos robots sexuales.
Suponiendo que la economía, la ecología y el planeta entero no se vayan al traste demasiado pronto...llegaremos a ver estas cosas. Imagino dos puntos de inflexión sobre este idílico panorama robótico. El primero es cuando la satisfacción y el confort no sean suficientes para llenar motivaciones como el deseo de protección o el de sumisión, ambos bastante extendidos en las relaciones humanas pero francamente absurdos cuando pensamos en un robot. El segundo es la sensación de inseguridad que tendremos el día que la inteligencia artificial sea más inteligente que nosotros mismos. Ese día dejaremos de sentir amor por nuestros compañeros virtuales para comenzar a sentir miedo.
(continuará...)
Hoy por hoy, un robot es algo caro, complejo y todavía lejano del alcance del gran público. Sin embargo hay una proliferación de aplicaciones para móvil en forma de chats, asistentes, novias virtuales... todos los que he visto de momento son bastante toscos pero lo que me llama la atención no es su grado de desarrollo sino que existe un marcado interés por este tipo de programas (si no, no habría demanda) y no dudo que en un futuro llegarán a un nivel aceptable para "engañar" lo suficiente al usuario como para suplir una necesidad de compañía.
Del mismo modo muchos hombres se dejan engañar por un creciente mercado de muñecas sexuales, reproducciones en latex a tamaño natural que si bien no hablan ni se mueven (todavía), ocupan el rol físico de una pareja.
Sospecho que la vida de pareja no acaba de encajar muy bien con una sociedad donde todo se compra y se vende. El amor es un término complejo en el que se satisfacen una serie de necesidades diversas: sexo, compañía, diversión, conversación, cooperación económica, reproducción... en un mundo mercantilista donde lo importante es la satisfacción del consumidor pienso que habrá gente que se sienta tentada de sustituir las relaciones humanas por sucedáneos informáticos y robóticos que se adapten sin rechistar a los deseos y necesidades humanas (¡de ambos sexos!).
Las relaciones virtuales basadas en software pueden ser sin coste o bien con un coste limitado, siempre controlado por el "usuario". Pronto las aplicaciones irán añadiendo inteligencia artificial de modo que aprenderán sobre los gustos, costumbres y necesidades de sus usuarios y convivir con ellas será muy cómodo. Una muñeca siempre está disponible para el sexo, y al mismo tiempo, siempre se le puede dejar de lado si no interesa. Un día de estos las muñecas incorporarán ese software, algo de movimiento y tendremos robots sexuales.
Suponiendo que la economía, la ecología y el planeta entero no se vayan al traste demasiado pronto...llegaremos a ver estas cosas. Imagino dos puntos de inflexión sobre este idílico panorama robótico. El primero es cuando la satisfacción y el confort no sean suficientes para llenar motivaciones como el deseo de protección o el de sumisión, ambos bastante extendidos en las relaciones humanas pero francamente absurdos cuando pensamos en un robot. El segundo es la sensación de inseguridad que tendremos el día que la inteligencia artificial sea más inteligente que nosotros mismos. Ese día dejaremos de sentir amor por nuestros compañeros virtuales para comenzar a sentir miedo.
(continuará...)
martes, 2 de junio de 2015
Niño, ¡estate quieto!
¡Niño, estate quieto!
Estaba en una cola detrás de una mujer. En un banco lateral estaba la abuela que cuidaba al hijo de la que esperaba su turno. El niño, que tendría unos 3 o 4 años, comenzó a canturrear.- ¡Cállate niño! -espetó la abuela-
El niño continuó canturreando...me dio la impresión de que subió el tono. Al cabo de unos instantes, no le bastaba el desahogo vocal sino que empezó a dar vueltas
¡Qué divertido! ¡Voy a dar vueltas hasta marearme! ja ja ja
¡Niño! ¡Te vas a caer y te vas a hacer mucho daño! (ni caso, el nietecito seguía dando vueltas como un trompo)
La cola no era demasiado larga, apenas un par de personas. Se tomaban su tiempo pero yo no tenía prisa. El niño me entretenía. Yo también tenía ganas de pegar cuatro gritos y moverme no me hubiera sentado nada mal después de aguantar de pié, rígido como una estátua.
Finalmente, mareado, el niño aterrizó en el regazo de la abuela. Esta comenzó el soborno: "Te daré un caramelo, estate quieto".
Sí, dale una sobredosis de azúcar, como si eso le fuera a ayudar a tranquilizarse, pensé. Mientras tanto comencé a observar al niño, con una ligerísima media sonrisa. La abuela trató de ganar mi complicidad:
¡Estate quieto y sentado aquí! ¿Qué va a pensar este señor?
Yo no me inmuté y continué con la media sonrisa mientras ya uno de los mostradores quedaba libre. Mientras avanzaba escuché a mis espaldas:
¡Este señor pensará que estás como una cabra!
Me tuve que morder la lengua para no responder. Ahora entiendo por qué hay talleres de expresión donde la gente canta, baila y hace cualquier cosa divertida en lugar de sentarse pacientemente, inmóvil y en silencio.
lunes, 4 de mayo de 2015
Aceleración
Una de las características de nuestro mundo actual es la aceleración de tendencias que, si bien estaban presentes ya en épocas anteriores, ahora están alcanzando cotas realmente preocupantes.
¿Qué es esto de la aceleración? Pues nada, que todo en la vida es más rápido, en muchos casos inmediato. Nos hemos acostumbrado al teléfono, al avión, incluso al internet. Pero el progreso sigue, imparable, buscando nuevas fronteras que rebasar. Hay unos cuantos frentes que se están combinando para crear la "tormenta perfecta":
Economía: deuda imparable (e impagable). Los USA tienen una deuda externa enorme y cada cierto tiempo siguen subiendo el techo de lo que pueden llegar a endeudarse. ¿Hasta cuando?
Genética: pronto la ingeniería genética empezará a afectar a los humanos, planteando cuestiones éticas. Ya no hablemos de vegetales y animales para el consumo. ¿Cuales son los límites?
Robótica: hay una carrera por hacer que los robots desarrollen más y más tareas. Se vuelven muy sofisticados y van sustituyendo mano de obra a pasos agigantados.
Inteligencia Artificial: combinada con la robótica inspira temores a importantes científicos sobre una posible extinción de la humanidad a manos de sus "creaciones"
Calentamiento global/Cambio Climático: aun los hay que dicen que el hombre no influye. El caso es que la temperatura va subiendo...y a partir de cierto momento es muy difícil una vuelta atrás.
Crecimiento demográfico: somos 7.000 millones ya y seguimos creciendo, a pesar de que mucha gente se queda por el camino (hambrunas, guerras...)
Crisis energética: hemos pasado el Peak Oil y estamos tirando de técnicas como el fracking que lo único que hacen es rebañar en lo que queda. Nos estamos comiendo los combustibles fósiles que tardaron millones de años en formarse.
Cuando todas estas tendencias alcancen cierto punto de madurez, se va a liar una buena.
https://youtu.be/kBZN4D1Yxbg
domingo, 3 de mayo de 2015
Me lo veía venir (2006)
Ayer estuve rebuscando en mis copias de seguridad en busca de un archivo y me encontré con un texto escrito en junio de 2006. Ya entonces me veía venir la llegada de la crisis y la caída de precios de los pisos.
No podía imaginar las trampas financieras que se estaban gestando pero lo que pensaba yo lo podía pensar cualquier otro. No me digan que la crisis les pilló por sorpresa.
A continuación el texto en cuestión. Los subrayados en negrita los he puesto el día de hoy:
Observo con curiosidad este fenómeno de la vivienda. Hace 2 días, el periódico gratuito QUE, me aconsejaba que para invertir pusiera mi dinero en el ladrillo. Con la desbandada de los sellos y una cierta sensacion de inseguridad en la bolsa...la gente prefiere invertir en una vivienda. Si es su primera vivienda, obtienen ventajas fiscales, si es otra vivienda, la pueden alquilar.
En Mallorca la presión por comprar es mayor porque al ser una isla bien comunicada, tenemos la presión de los compradores europeos que vienen a jubilarse aquí. Sin embargo no es oro todo lo que reluce. Por una parte la vivienda se va deteriorando y hay unos gastos comunitarios a los que hay que hacer frente. Renovación de fachada, tuberias generales, ascensores...Aparte de los gastos de IBI (que viene sólo una vez al año). Si la alquilas tienes que pagar impuestos y llevarte quebraderos de cabeza con la gestión a menos que contrates a una agencia. Y eso que gracias a Dios, ahora el Ayuntamiento tiene un programa para alquilar pisos y hacerse responsable de impagos, porque si tienes que sacar a alguien del piso puedena pasar 6 meses tranquilamente y dejartelo hecho un asco.
Pero lo que me atemoriza es que de repente todos los que quieran guardar su dinero lo metan en pisos y no en otras actividades (bolsa, depósitos, negocios). Los pisos se han convertido en una forma de moneda de cambio y esto es peligroso. Un piso en principio es un bien, y como tal, está destinado a satisfacer una necesidad (vivienda). Las personas que compran un piso "para invertir" se pueden encontrar en un futuro con algunos posibles peligros a la hora de recuperar su dinero.
1º) que haya más pisos que compradores, de modo que intenten vender su piso pero no haya nadie que necesite una vivienda para ocuparla (claro, que siempre se la puede comprar otro "para invertir").
2º) que la vivienda haya subido tanto que el comprador no tenga dinero para pagarla. Si la vivienda vale 50 y el comprador no tiene más que 10...
El precio de la vivienda está ligado a nuestra capacidad de endeudamiento. Los compradores son cada vez más jóvenes con capacidad para endeudarse durante muchos años (40, 50...). Esto tendrá un límite, a menos que encontremos una fórmula para pasar las hipotecas de padres a hijos. ¿Qué pasará cuando ya no haya más capacidad para endeudarse?. Supongo que disminuirá la demanda.
También hay que tener en cuenta que surgen muchos imprevistos en la vida, y por lo que ha alertado el gobernador saliente del Banco de España, la gente no parece que vaya pagando sus hipotecas disponiendo de un "colchón" económico a modo de protección para imprevistos, sino que proliferan las empresas que ofrecen pequeños créditos de 3000 a 6000 euros, para salvar dichos imprevistos. Luego están los reagrupamientos de deudas. Por cierto que todos confirman que "pagas menos a fin de mes" pero no aclaran durante cuantos meses pagas ni a qué interés. En definitiva, se trata de retrasar el pago de la deuda incrementando el volumen de la misma, con lo cual hipotecamos más de nuestras vidas.
En el lado "positivo" está que el territorio es limitado y cuanto más se acabe, más caro sube el precio. Esto junto a la demanda exterior puede que mantenga algunas viviendas a precio elevado, pero no todas. Ningún europeo rico compraría una casa en un barrio pobre de Palma. Lo que quieren son chalés al lado del mar o bonitas casas de pueblo. Al precio de la casa habrá que sumar (con los tiempos que corren) una fuerte inversión en seguridad privada.
En definitiva, los precios subirán, pero...hasta cuando?.
Continuará....
No podía imaginar las trampas financieras que se estaban gestando pero lo que pensaba yo lo podía pensar cualquier otro. No me digan que la crisis les pilló por sorpresa.
A continuación el texto en cuestión. Los subrayados en negrita los he puesto el día de hoy:
Observo con curiosidad este fenómeno de la vivienda. Hace 2 días, el periódico gratuito QUE, me aconsejaba que para invertir pusiera mi dinero en el ladrillo. Con la desbandada de los sellos y una cierta sensacion de inseguridad en la bolsa...la gente prefiere invertir en una vivienda. Si es su primera vivienda, obtienen ventajas fiscales, si es otra vivienda, la pueden alquilar.
En Mallorca la presión por comprar es mayor porque al ser una isla bien comunicada, tenemos la presión de los compradores europeos que vienen a jubilarse aquí. Sin embargo no es oro todo lo que reluce. Por una parte la vivienda se va deteriorando y hay unos gastos comunitarios a los que hay que hacer frente. Renovación de fachada, tuberias generales, ascensores...Aparte de los gastos de IBI (que viene sólo una vez al año). Si la alquilas tienes que pagar impuestos y llevarte quebraderos de cabeza con la gestión a menos que contrates a una agencia. Y eso que gracias a Dios, ahora el Ayuntamiento tiene un programa para alquilar pisos y hacerse responsable de impagos, porque si tienes que sacar a alguien del piso puedena pasar 6 meses tranquilamente y dejartelo hecho un asco.
Pero lo que me atemoriza es que de repente todos los que quieran guardar su dinero lo metan en pisos y no en otras actividades (bolsa, depósitos, negocios). Los pisos se han convertido en una forma de moneda de cambio y esto es peligroso. Un piso en principio es un bien, y como tal, está destinado a satisfacer una necesidad (vivienda). Las personas que compran un piso "para invertir" se pueden encontrar en un futuro con algunos posibles peligros a la hora de recuperar su dinero.
1º) que haya más pisos que compradores, de modo que intenten vender su piso pero no haya nadie que necesite una vivienda para ocuparla (claro, que siempre se la puede comprar otro "para invertir").
2º) que la vivienda haya subido tanto que el comprador no tenga dinero para pagarla. Si la vivienda vale 50 y el comprador no tiene más que 10...
El precio de la vivienda está ligado a nuestra capacidad de endeudamiento. Los compradores son cada vez más jóvenes con capacidad para endeudarse durante muchos años (40, 50...). Esto tendrá un límite, a menos que encontremos una fórmula para pasar las hipotecas de padres a hijos. ¿Qué pasará cuando ya no haya más capacidad para endeudarse?. Supongo que disminuirá la demanda.
También hay que tener en cuenta que surgen muchos imprevistos en la vida, y por lo que ha alertado el gobernador saliente del Banco de España, la gente no parece que vaya pagando sus hipotecas disponiendo de un "colchón" económico a modo de protección para imprevistos, sino que proliferan las empresas que ofrecen pequeños créditos de 3000 a 6000 euros, para salvar dichos imprevistos. Luego están los reagrupamientos de deudas. Por cierto que todos confirman que "pagas menos a fin de mes" pero no aclaran durante cuantos meses pagas ni a qué interés. En definitiva, se trata de retrasar el pago de la deuda incrementando el volumen de la misma, con lo cual hipotecamos más de nuestras vidas.
En el lado "positivo" está que el territorio es limitado y cuanto más se acabe, más caro sube el precio. Esto junto a la demanda exterior puede que mantenga algunas viviendas a precio elevado, pero no todas. Ningún europeo rico compraría una casa en un barrio pobre de Palma. Lo que quieren son chalés al lado del mar o bonitas casas de pueblo. Al precio de la casa habrá que sumar (con los tiempos que corren) una fuerte inversión en seguridad privada.
En definitiva, los precios subirán, pero...hasta cuando?.
Continuará....
lunes, 2 de febrero de 2015
Inteligencia Artificial
Hoy vi una peli: The Imitation Game. Va sobre Alan Turing y la máquina Enigma y... bueno, no se la pierdan, es una de las mejores peliculas que he visto.
Durante la película tuve un par de "flashes" sobre los cuales reflexioné en el camino de vuelta a casa.
Turing fue el autor de ese test que define si una computadora es "inteligente". Ultimamente la inteligencia artificial está de moda. Hace un par de años, jugando con un viejo programa de Basic (qbasic, concretamente) me di cuenta de que podía crear un programa que escribiese una base de datos y que si el programa la creaba con la extensión base-de-datos.bas en lugar de la típica extensión base-de-datos.dat, estaba creando otro programa.
De algún modo, ese programa podría variar dependiendo de si yo introducía unos datos u otros...podría convertirse en un programa que evolucionara a base de mi interacción. Fantaseaba entonces con un programa que pudiera leer línea a línea una página de texto y descifrar su significado para de algún modo comprenderlo.
Ahí la cosa se complica. Si combinaba ambos programas, podía introducir muchos más datos a base de que el programa leyera un texto y se reescribiera a sí mismo de forma modificada. Casi no era necesaria mi intervención.
Luego imaginé un programa que se conectara a internet y pudiera leer cualquier página web. Naturalmente eso estaba muy fuera de mi alcance y de la programación en qbasic. Eran fantasías de ciencia ficción.
Bueno...pues parece que ha habido bastante gente fantaseando y mucha otra metiendo dinero en proyectos de inteligencia artificial. Tanto es así que gente muy importante en el mundo de la computación y de la ciencia en general (Bill Gates, Stephen Hawking) están seriamente preocupados porque según ellos, la inteligencia artificial es un peligro potencial.
Pienso que estamos ante una revolución imparable. Por mucho que Bill Gates se preocupe sobre la amenaza de las computadoras que piensen por si mismas, su Microsoft se entrega con furor a la creación de un asistente personal que recordará todo y te ayudará a volver atrás y buscar cosas para elegir qué cosas debes tener en cuenta.
No creo que la inteligencia artificial llegué así, de golpe y porrazo. Será consecuencia de un montón de avances progresivos (la propia computadora tuvo sus precursores entre los que se encuentra la "máquina de Turing"). Asistentes personales cada vez más intuitivos, más "inteligentes". Controladores de bases de datos que recojan información sobre nosotros para Google y Facebook. Fines económicos pero también (más ocultos) fines militares impulsarán este tipo de tecnologías. Incluso pienso que habrá una competencia entre las máquinas para fabricar otras máquinas más sofisticadas, más eficientes, más completas.
Una máquina que prediga el crimen, el terrorismo, o bien que sea capaz de lanzar un ataque sobre el enemigo. ¿Controlar misiles? ¡Qué va! La guerra del futuro puede consistir en desatar el caos en una ciudad enemiga. Imagínense lo que podría suponer, por ejemplo, un ataque sobre el sistema bancario de un país. Nuestro dinero son bits, anotaciones contables custodiadas por discos duros de ordenador. Imaginate que le lanzan un virus al país enemigo y desaparecen todos los datos de los discos duros de los bancos. Súbitamente la gente se queda sin dinero, sin capacidad de operar. Vuelta a la prehistoria en una semana.
Cualquier cosa hoy en día está controlada por computadoras conectadas a una red. Imagínate que acceden al sistema energético y causan una sobrecarga eléctrica brutal que destroza la mayoría de electrodomésticos (y ordenadores) enchufados a la electricidad. Caos total. Y si es en el calor sofocante del verano (los aires acondicionados van con electricidad) ni te cuento. ¿Qué más cosas están controladas por computadoras? ¿los semáforos de una ciudad en hora punta? ¿las centrales nucleares?
Por no hablar de las medidas de control. Un super ordenador que controla todo lo que escribes, todas las webs que visitas, y que es capaz de elaborar un perfil psicológico en base a todo ello. Vivir bajo la vigilancia de la máquina.
Evidentemente, en un mundo con recursos finitos, las máquinas entrarán en controversia con los humanos. Ellas no necesitan oxígeno para funcionar, no necesitan de los árboles. Podrían quemarlos todos con tal de obtener electricidad para seguir viviendo...es decir...para seguir funcionando.
Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza y ahora el hombre quiere repetir la jugada corregida y aumentada creando un ser cibernético omnipotente. Estamos apenas empezando una nueva era y aún no sabemos si es un nuevo Génesis o el principio del Apocalipsis.
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