domingo, 25 de agosto de 2013

Memoria

Estoy haciendo copia de seguridad de mis archivos y de paso, limpieza. Es un proceso lento que a veces implica abrir documentos. "¿Qué era esto? Ah, sí, ya no importa. Borrar". Pero muchos otros van a la carpeta correspondiente. Fotos, cartas... a medida que voy envejeciendo, la cantidad de recuerdos se va incrementando. Supongo que cuando muera, dejaré tras de mí una montaña de información absolutamente inútil, pues las siguientes generaciones tienen que abrirse su propio camino.
Todavía guardo los recuerdos de mi padre. Un par de cajas llenas de escritos, de cartas, de fotografías. Todo ello pendiente de procesar, de clasificar. Y es al acercarse a la barrera de los cincuenta cuando la gente suele empezar a interesarse por sus lazos con el pasado. Muchos se lamentan de no haber dedicado más tiempo a aquel familiar que ya murió y sabía tantas historias.

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