lunes, 18 de noviembre de 2013

Reflexiones sobre LA crisis

Ayer, charlando con un amigo, ambos reflexionamos sobre la crisis que nos embarga. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y cuales son las formas de salir?. No llegamos a una solución mágica, pero me pareció interesante la conversación. Esto es un pequeño resumen de conclusiones.

La economía tradicional funciona de modo que el beneficio es la diferencia entre los gastos de producción (materia prima + salario + distribución) y el precio del producto. Debido a la globalización se ha trasladado el trabajo a países donde los gastos de salario son mucho menores, aumentando de este modo los beneficios de un modo extraordinario.

Ahora bien, a medida que aumenta el trabajo en una región, disminuye en la otra. En teoría deberíamos haber experimentado el incremento del paro mucho antes. Si no ha sido así es porque los beneficios logrados se han invertido directa o indirectamente en la construcción. Esto no ha hecho más que aumentar la bola de nieve. Como se vendía mucho, y se construía mucho, se recaudaban muchos impuestos y con ellos se hacían grandes proyectos públicos, algunos de ellos innecesarios o descabellados. Para acabarlo de arreglar, los bancos dieron crédito a diestro y siniestro con el tema de las hipotecas basura.

Finalmente la fiesta se acabó. Tenemos un parque de viviendas invendible y una deuda espantosa, pero ahora las fábricas están en el extranjero, de modo que sigue sin haber trabajo. Lo irónico es que la crisis también afectará a la economía de los países que fabrican con salarios bajos, pues si los "ricos" que les compraban ya no tienen dinero, no querrán sus productos. Dedicamos un gran esfuerzo a garantizar las ganancias producidas en épocas anteriores, rescatando a los bancos.

Se reducen los salarios, pero no las deudas contraídas. Gradualmente hay gente que va cayendo en el abismo del impago y el deshaucio. Los bancos venden pisos baratos, pero les entran más pisos impagados. La gente consume menos y nuestras esperanzas se centran en la exportación (al convertirnos gradualmente en trabajadores baratos nosotros mismos) y en el turismo. Y no se si eso es suficiente.

¿Qué solución hay?. Es difícil, porque la vuelta a la economía tradicional implica una "reducción de velocidad" drástica. Llevamos un tren de vida ligado de un modo u otro al hecho de que consumíamos con precios de aquí, productos fabricados con salarios "de allí", y todo ello impulsado por técnicas de venta agresivas a base de saturación publicitaria y obsolescencia programada.

Se me ocurre que tratarán de que haya trabajo, aunque sea tan solo para que sus productos valgan algo, pues aunque robots y ordenadores hayan reemplazado millones de empleos, el trabajo es la única fuente de riqueza, no solo porque sirve para producir bienes sino porque proporciona un salario con el que pagar para consumirlos.

La pregunta es ¿cuanto van a tensar la situación social? Me temo que no lo saben ni "ellos".

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